El Bilbao del 2019

Mi último paseo por el turisteo patrio ha sido por una ciudad que ha pasado del gris, color, al color color, en serio, como debe ser, Bilbao. Siempre tuve interés en conocer el País Vasco, Bilbao o San Sebastián estaban con frecuencia en mente, así que cuando inauguraron el museo Guggenheim, si, hace más de veinte años ya, tampoco vamos ahora a hurgar más en la herida, me hicieron los ojos chiribitas. Por aquellos años yo era estudiante y mi única salida de Málaga había sido el viaje fin de curso del instituto, a Tenerife, si, ahí estábamos todos, arrasando en el Puerto de la Cruz, ese viaje sí que no se podría resumir en un post, madre mía. Así que saltando de alegría por los pasillos, con la sonrisa de oreja a oreja, hicimos nuestra maletita, nos montamos en un autobús, y media Escuela de Arte atravesó España, hasta llegar a nuestro destino. 
Me gustó Bilbao, disfruté, viví sin dormir apenas durante cuatro días, y le hice tantas fotos al metro "de Foster" que casi le quito el brillo. Y después de tanto tiempo, he vuelto, a sus calles, sus pintxos, su poteo, y hacer que, por video llamada, mi padre, león de corazón, viese su catedral, ¡aùpa Athletic!

Moderna y luminosa, esa es la Bilbao que me encuentro, el Guggenheim me ha parecido aún más bonito y grande que cuando lo vi por primera vez, y el metro más pequeño, no se, cosas de la edad, percepciones de estar más despierta, digo yo. Restaurantes con una cuidada decoración, especial atención a los detalles y una gastronomía como siempre, exquisita, ¿comenzamos la ruta?

Azkuna Zentroae, la alhóndiga: Cine, música, arte, con una original biblioteca, y si, mientras paseas por su atrio de columnas diseñadas por Philippe Starck, creadas por el escenógrafo Lorenzo Baraldi,
miras hacia arriba, verás como los nadadores que acuden al gimnasio, atraviesan su piscina de suelo transparente,  . Pasear por su casco viejo, hacer la ruta de Las Siete Calles,  perderte por los cantones medievales que las unen, y ver en un comercio un trocito de lo que queda de la antigua muralla; comer el primer pintxo en el Mercado de la Ribera y llegar hasta uno de los barrios donde sus vecinos intentan que sea uno de los más alternativos de la ciudad, San Francisco,  y la calle más bohemia, Arechaga.

Desde el bar Marzana, pasando por el especial diseño de las conservas portuguesas, y el buen vino de El Laterío; todo lo que rodea al mundo del queso de La Quesería; la decoración industrial-vintage de Bihotz Café; la gastronomía que nos lleva desde Japón hasta México de la mano de Pacífico, a dos minutos de nuestro hotel, qué alegría para el cuerpo, y, por favor, no se puede una olvidar de la moda, arte e interiorismo de Mongolia. si en tu dieta no puede faltar una buena hamburguesa, no te puedes ir sin visitar La Brasa Canalla, comer en una de sus mesas con ilustraciones, o en la barra, como yo, porque no cabe ni un alfiler, unos nachos, al lado de un pilar con dibujos de hambuger-calavera. Bilbao si, Bilbao está de moda.

  Azquna Zentroae













































Las fotos son de una misma, el resto por Instagram
Las fotos de Instagram pertenecen a: Pacífico,La Quesería,BihotzCafe, EllaterioBilbao,Marzana16,Mongolia 


Comentarios

Entradas populares de este blog

ANA MATT diseño español de zapatos

Orgullo Bloguer

Chaqueta extra-grande de Primavera