El pasaporte grabado

No es que no me gusten, no se me ocurriría a mí decir tal cosa, pero como decía un tío mío si hay que andar que sea para ir algún sitio, pero ¡andar por andar! ¿paqué?, pues eso mismo digo yo con las agujas, si hay que sufrir que sea porque no haya más remedio sino ¿paqué?, tal vez porque mi umbral del dolor está muy bajo, bajísimo, en los mínimos, en ese punto en que con solo ver una aguja ya se me están cayendo dos lagrimones de presentimiento de dolor, así que lo de los tatuajes para mi sigue siendo cosa de valientes. 
Pero hoy toca hablar de esto, de dibujarse el cuerpo, y según las tendencias, si, también en esto hay tendencias, si es que no somos nadie, los viajes están cada vez más de moda, así que si además de tatuarte te gusta viajar, empieza a pensar que al selfie de turno hay que añadirle esas ansias de ver mundo y grabártelo en la piel. En el olvido esos primeros tatuajes de "amor de madre" que derivaron en "te quiero yesi", mejor olvidar el corazón de Melania y su Antttoniou, hemos llegado a un mundo de aviones, aunque sean de papel, montañas, símbolos para los que sueñan con el infinito y más allá, o utilizar tu brazo de pasaporte, ahí, bien puesto, para no olvidarnos de dónde venimos y adónde vamos.














Fotos:refinery29,culturacolectiva

Comentarios

  1. Madre mía, no soy nada de tatuajes aunque reconozco que los hay bonitos.Espero que no nos obliguen a tatuarnos el DNI en el cogote algún día...

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