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Copenhague street style

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Semana de la moda de Copenhague, primavera-verano 2020, disfruto viendo fotos de sus calles durante estos días; de sus mujeres que mezclan flores y cuadros; esas mismas que caminan sonriendo a las cámaras como si no tuviesen problemas, con sus vestidos de estampados que combinan con chanclas de playa; las mismas que llevan a otro nivel mangas de camisas voluminosas, bien con faldas, pantalones bermudas, o en vestidos; las mismas que anudan los bajos de los pantalones con las tiras de las sandalias más incómodas del verano (se ponga como se ponga Inditex, incómodas a no poder más). Son las chicas de moda, editoras, influencers, influencers y más influencers, las que nos dijeron hace ya más de una temporada que sacáramos la chaqueta dos tallas más grande, porque ellas la convertirían en tendencia, al igual que sus vaporosos vestidos, que este año nos dicen que pertenecen a una de las tendencias nórdicas que pasó por la decoración hasta llegar a la moda, hygge, pero que el verano pasado …

Chaqueta extra-grande de Primavera

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Grandes, enormes, y aunque tal vez suene más bonito decir oversize, lo mismo es si de lo que estamos hablando es sobre una de las tendencias que ahí va, lentamente, colándose en tiendas hasta llegar al armario, porque ¡mira que nos está costando desprendernos de los pitillos! pero si nuestras vecinas del norte llevan desde hace tiempo los pantalones fluidos y anchos, rendidita a sus pies estoy, también fueron de las primeras en apuntarse a una de las tendencias que llegaron a las semanas de la moda hace unas temporadas, porque llevar una chaqueta dos o tres tallas más grandes que tu cuerpo humano, no es cosa fácil, no, y aunque llevemos con soltura el estilo masculino, de verdad que me gusta mucho muchísimo, no nos confundamos, es un masculino muy especial, y ¿cuál es el truco de las que las llevan? pues es fácil, también atrevido, aunque no sé si cómodo, eso sí, no va  a ser nada caro, porque ellas han decidido que lo mejor cuando llevas una chaqueta extra grande, es no ponerse nada …

De Nina a Yves

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Medio minuto en el microondas, seguramente estaré cometiendo algún sacrilegio dentro del mundo culinario, pero comerme un coulant de chocolate desparramado por el plato al primer corte de cuchara, posiblemente sea lo más cercano que estaré de Francia y su fashion week, así que como no hay nada mejor para la tristeza de corazón que el chocolate no cure, aquí me encuentro, cuchara en mano y pegada a los directos de Instagram, no hay cosa que me guste más que engañar a la mente, y que la palabra "en directo" me traslade allí donde Internet me lleve. 
Ha sido un fin de semana precioso, bueno, más bien bonito, de esos que te encuentras viendo el desfile de Céline y ves comoSlimane quiere que guardemos las faldas plisadas y saquemos las de tablas, esas que me han devuelto a mi niñez, a mi madre con sus camisas de lazos al cuello, a los bolsos de mi prima universitaria o a los uniformes de cuadros vichy y faldas tableadas setenteras, eso sí,  adaptadas a la actualidad, o sea, que no…

El espectáculo de Milán

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Hoy es el día que tocaba hablar de alfombra roja, Oscar y modelos espantosos, o no, de actrices varias, pero no ha podido ser, porque el desfile de Dolce&Gabbana, para el próximo otoño, ha ocupado todo mi pensamiento, mi ser, y mi tiempo. No sé si ha sido el desfile más largo de la historia pero a mí me ha dado tiempo a merendar, planchar la montaña de ropa de la silla, que hacía días memiraba amenazante, y casi a limpiar los cristales de las ventanas del salón. El desfile ha comenzado con un vídeo preciosísimo, en el taller de los diseñadores, donde nos muestran su trabajo antes de un desfile, los últimos toques, los detalles, para dar paso al desfile con un maestro de ceremonia que daba paso a Eleganza fashion Show, ese hombre, un santo, media hora hablando sin parar, ni agua, presentado a la mujer dolce&gabbana, esa mujer que aunque vaya vestida de hombre, o con un mono de trabajo, será la más femenina del mundo, sensual y elegante. Vestidos lenceros que recuerdan a las gran…

El Bilbao del 2019

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Mi último paseo por el turisteo patrio ha sido por una ciudad que ha pasado del gris, color, al color color, en serio, como debe ser, Bilbao. Siempre tuve interés en conocer el País Vasco, Bilbao o San Sebastián estaban con frecuencia en mente, así que cuando inauguraron el museo Guggenheim, si, hace más de veinte años ya, tampoco vamos ahora a hurgar más en la herida, me hicieron los ojos chiribitas. Por aquellos años yo era estudiante y mi única salida de Málaga había sido el viaje fin de curso del instituto, a Tenerife, si, ahí estábamos todos, arrasando en el Puerto de la Cruz, ese viaje sí que no se podría resumir en un post, madre mía. Así que saltando de alegría por los pasillos, con la sonrisa de oreja a oreja, hicimos nuestra maletita, nos montamos en un autobús, y media Escuela de Arte atravesó España, hasta llegar a nuestro destino. 
Me gustó Bilbao, disfruté, viví sin dormir apenas durante cuatro días, y le hice tantas fotos al metro "de Foster" que casi le quito …